Me gusta repetirme que soy fuerte. Que puedo yo sola. Que no creo en el amor. Que no creo. Qué no soy ilusa. Me gusta mentirme y decirme que no me importa. Soy fuerte. Independiente. No necesito a nadie. El miedo no me atraviesa el pecho esta noche. La soledad no me incomoda. Lluvia. Odio esta palabra, esta sensación, este vacío que de repente parece llenar mi cabeza y bloquearme por completo. Odio este sabor, este dolor inanimado, que no significa nada más que no quiero quererte porque quererte para mí es dejar de quererme y no quiero querer. Yo puedo hacerlo sola. Me gustaría estar en una ciudad en la que nadie me conozca ni conocer a nadie. Me gustaría estar sola, lejos del recuerdo, del cariño. Voy al dolor: inexorablemente.
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