viernes, 6 de noviembre de 2009

La eterna incertidumbre.







Hay cosas que son imposibles. Como el "autoconocimiento". Sé vos mismo, todos dicen. Escuchá a tu corazón. Yo intento escuchar a mi corazón y lo único que hace es toc toc. No me da ningún tipo de respuesta mágica. Trato de pensar... y cada vez me enredo más. Lo único que me dicta mi cerebro es: alejate de este infierno (Capital Federal). Pero mi conciencia no me lo permite. Por ende, here I am.
¿Quién soy? ¿Me hace feliz lo que estoy haciendo? ¿Qué quiero hacer en el futuro?

Hay gente que se la tiene cantada. Yo amo mi carrera. Yo quiero ser neurocirugano desde los 3 años.
¿Cómo sé si amo mi carrera? Si no tengo tiempo para disfrutarla. Cuando uno vive a las corridas, nada es suceptible a ser disfrutado.
¿Y si me cambio y me doy cuenta de que quiero volver? No quiero perder más tiempo.
¿Y si la termino y nunca ejerzo porque los rodajes me dan dolor de cabeza y soy pésima trabajando en grupo, y un gran desastre con la tecnología?
Esto me gusta, sí... me gusta. Pero no me prende esa chispita en el corazón. Esa chispita que se me enciende cuando escribo, cuando debato, cuando hablo de política, de historia, de cine. Cuando hablo. Creo que lo mío es lo enunciativo. Nací para hablar horas y horas y aburrir a mis amigos y familia.
Además, creo que es imposible saber quién es uno. Uno, persona, ser humano, está fuertemente influenciado por el entorno, y especialmente, por aquellos que despertaron admiración en nosotros. Y muchas veces me pregunto ¿Hasta qué punto somos los que somos, los que quieren que seamos y lo que nosotros creemos que debemos ser?
No sé, no sé. Necesito un retiro espiritual. Un retiro intelectual. O ir a Retiro y tomarme un bondi hasta la loma del orto (Río Negro, Rosario, Córdoba, Mendoza son opciones agradables a mi persona).

No hay comentarios:

Publicar un comentario